Hacer frente a la inmigración ilegal se ha convertido en una prioridad tanto a nivel nacional como a nivel de la UE, aunque no todos los países de la UE se ven afectados de la misma manera por este fenómeno. Los países situados en la periferia de la UE y, en particular, los Estados miembros meridionales situados cerca de importantes países de origen y tránsito de inmigrantes, tienen que hacer frente a considerables entradas de inmigrantes a través de sus fronteras terrestres y marítimas.
En este artículo se repasan de forma crítica las políticas adoptadas por los distintos países del sur de Europa (Italia, España y Grecia) para gestionar la inmigración irregular, con el objeto de demostrar que, para reducir este tipo de inmigración, hará falta algo más que controles más estrictos en las fronteras. Tanto los votantes como los expertos deberían cuestionar los discursos de los políticos y los medios de comunicación en los que se habla de “avalanchas” u “oleadas” de inmigrantes irregulares a través de las fronteras exteriores de la UE y que les llevan a considerar la posibilidad de aprobar, o a aprobar directamente, medidas más duras de control fronterizo como principal forma de combatir eficazmente la inmigración irregular.

Fuente:
Real Instituto Elcano

Año:
2010

Autora:
Anna Triandafyllidou, profesora en el Instituto Universitario Europeo (IUE) de Florencia y analista principal en la Fundación Helénica para la Política Europea y Exterior (ELIAMEP) de Atenas

IR AL ARTÍCULO