Los miembros de la UE podrán introducir en el futuro controles fronterizos propios en casos en que se desborde la llegada de inmigrantes en situación ilegal al país, según una reforma del tratado de Schengen acordada por el Parlamento y la Comisión. La presidencia de turno irlandesa de la UE comunicó la decisión en Bruselas.

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